¿Cómo calcular qué porcentaje es X de Y?
Divide X entre Y y multiplica por 100. 30 de 200 es 30 ÷ 200 × 100 = 15%. Si el resultado pasa de 100, X es mayor que Y, algo perfectamente normal.
Introduce dos números y mira qué parte representa el primero del segundo, el inverso de la pregunta cotidiana sobre porcentajes.
Resultado
Todo se calcula en tu navegador. No se envía nada a ninguna parte.
Es la pregunta detrás de las notas, la cuota de mercado, la participación electoral y toda frase del tipo «qué proporción de»: 30 de 200 es el 15%. Divide la parte entre el total y multiplica por 100.
La trampa aparece cuando los propios números son porcentajes. Si el paro pasa del 4% al 5%, eso es una subida de un punto porcentual y del veinticinco por ciento. Ambas afirmaciones son ciertas y suenan radicalmente distintas, que es justo por lo que se intercambian, a propósito y por accidente, en la cobertura sobre tipos, impuestos y encuestas.
Una parte por encima del 100% no es un error. Si este mes vendiste 200 unidades y el mes pasado 30, este mes es el 666,7% del anterior. Cualquier calculadora que se niegue a pasar del 100% ha supuesto que la parte cabe dentro del total, lo cual es cierto para los votos y falso para el crecimiento.
Divide X entre Y y multiplica por 100. 30 de 200 es 30 ÷ 200 × 100 = 15%. Si el resultado pasa de 100, X es mayor que Y, algo perfectamente normal.
La diferencia aritmética simple entre dos porcentajes. Del 40% al 44% son cuatro puntos porcentuales. Ese mismo movimiento es un aumento del diez por ciento, porque cuatro es el diez por ciento de cuarenta. Usa «puntos» al comparar dos tasas y «por ciento» al describir cuánto ha cambiado una de ellas.
Casi siempre es el redondeo. Tres partes iguales dan un 33,3% cada una, que suma 99,9%. Las tablas publicadas suelen ajustar una cifra para que la columna llegue a 100. La nota «los valores pueden no sumar 100% por redondeo» hace exactamente eso.
Sumar, restar, multiplicar y dividir fracciones: exacto, sin redondear.
Resuelve la proporción, con el caso inverso que la fórmula común falla.
Sortea números en cualquier rango, con o sin repetición, y sin el sesgo habitual.
Pega una lista y sortea un ganador, o baraja la lista entera en un orden justo.
Lanza una vez para decidir, o cien para ver cómo se equilibran las mitades.
Tira cualquier dado, del d4 al d100, con la suma para cuando el juego la pide.